Sequía México monitoreo climático agrícola
Sequía en México 2024-2025: cómo el monitoreo climático marcó la diferencia entre producir y no producir
En 2024, México vivió uno de sus períodos de sequía más severos en décadas. La
combinación de La Niña, temperatura oceánica elevada en el Pacífico y patrones de
circulación atmosférica desfavorables generó un déficit de precipitación acumulado que
afectó especialmente a Michoacán, Jalisco, Veracruz y el cinturón citrícola del Golfo. Los
efectos sobre la producción agrícola fueron directos y cuantificables: menor rendimiento en
aguacate, mandarina y limón persa, cosechas que llegaron al mercado con calibres más
chicos y porcentajes de rechazo más altos, y precios que subieron no porque el mercado
mejorara sino porque la oferta había caído.
Para muchos productores, la sequía de 2024 fue inevitable. Los efectos, sin embargo, eran
mitigables.
Los meteorólogos expertos de Globalmet trabajan con un principio fundamental: el clima no
se puede controlar, pero sus consecuencias sí se pueden gestionar con anticipación si se
tienen los datos correctos en el momento correcto.
En un contexto de sequía, la herramienta de gestión más crítica es el monitoreo de la
evapotranspiración real del cultivo combinado con la proyección de los próximos 10 días de
precipitación. Con ese dato, el productor puede tomar decisiones concretas: cuándo iniciar
el riego, cuánto aplicar cada día, qué sectores priorizar cuando el agua disponible es
limitada, y cuándo es más eficiente regar de noche —cuando la evapotranspiración es
mínima— que de día.
La estación meteorológica agrícola de Globalmet instalada en el predio entrega en tiempo
real temperatura del aire, humedad relativa, velocidad del viento y radiación solar: las cuatro
variables que definen la evapotranspiración diaria del cultivo. Con esos datos, el sistema
calcula la lámina de riego recomendada para cada día, ajustada al estado fenológico del
cultivo.
Casos documentados en predios de aguacate Hass de Michoacán con monitoreo de
Globalmet mostraron que durante el período más crítico de la sequía de 2024, los predios
con riego por evapotranspiración mantuvieron un cuajado entre 15% y 20% superior a
predios vecinos sin monitoreo, que regaban por calendario fijo. Esa diferencia en cuajado se
tradujo directamente en mayor volumen de exportación en los meses siguientes, cuando el
precio estaba en máximos históricos.
El monitoreo climático agrícola no protege al productor de la sequía. Le da las herramientas
para que la sequía dañe menos y para aprovechar mejor cada metro cúbico de agua
disponible. En un año donde el agua define quién produce y quién no, esas herramientas
son la diferencia entre estar dentro o fuera del mercado.