Polinización viento monitoreo

Polinización y viento: qué mide la estación meteorológica que el ojo no puede ver

La polinización es el evento más breve y más determinante de toda la temporada
productiva. En el cerezo, dura entre 7 y 12 días. En el nogal, entre 10 y 15. En el avellano,
entre 14 y 21 días en pleno invierno. En todos los casos, lo que ocurre en esos días define
el volumen y la calidad de la cosecha del año. Y el clima de esos días puede hacer o
deshacer la temporada.


El viento es el factor climático más crítico para los cultivos alógamos polinizados por viento
—nogal, avellano, kiwi macho-hembra, maíz— y también un factor importante para los
polinizados por abejas, porque las condiciones de viento afectan la actividad de los
polinizadores.


En cultivos como el nogal pecanero y el avellano europeo, la polinización requiere viento
moderado sostenido —entre 5 y 20 km/h— que transporte el polen desde los árboles macho
hacia los estigmas de las flores femeninas. Con viento en calma, el polen cae al suelo
debajo del árbol y no llega a destino. Con viento fuerte —sobre 30 km/h—, el polen se
dispersa demasiado, las concentraciones en el área son bajas y la polinización es
deficiente. Con lluvia o granizo durante la polinización, el proceso se interrumpe
completamente.


Los meteorólogos expertos de Globalmet monitorean la velocidad y dirección del viento en
tiempo real a través del anemómetro de la estación meteorológica agrícola. Durante el
período de polinización, el sistema emite reportes diarios de la ventana horaria de mejor
condición de viento para la transferencia de polen, basados tanto en el dato actual como en
el pronóstico meteorológico agrícola de los siguientes tres días.


Para los cultivos polinizados por abejas —cereza, palto, kiwi, arándano, manzano— las
condiciones climáticas durante la floración tienen otro impacto. Las abejas no trabajan
eficientemente con temperatura bajo 10°C, con lluvia, con viento sobre 20 km/h ni con
radiación solar muy baja. El monitoreo climático agrícola de Globalmet permite identificar las
ventanas de temperatura, viento y ausencia de lluvia en que las colmenas son más
productivas, optimizando su posicionamiento y el momento de introducirlas al huerto.
En el kiwi, donde la diferencia entre el árbol macho y la hembra es física y la transferencia
de polen depende de que ambos florezcan en sincronía y que el viento acompañe, el
monitoreo de temperatura y grados-día por sector del predio permite anticipar con días de
precisión cuándo se producirá el pico de floración en machos y en hembras, facilitando la
intervención para sincronizarlos si existe desfase.


La polinización dura días. Sus efectos duran un año. Y los datos que la optimizan son
invisibles sin una estación agrometeorológica en el huerto.

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