Fumigación herbicida clima viento
Fumigación y clima: cuándo aplicar para máxima eficacia y mínimo costo
La decisión de cuándo aplicar un fungicida, herbicida o insecticida en el campo tiene
consecuencias directas sobre su eficacia y sobre el costo real de la aplicación. Aplicar en
condiciones climáticas adversas puede reducir la eficacia del producto en un 30% a 60%,
obligando a repetir la aplicación —con el costo doble que eso implica— o dejando el
problema sin resolver.
Las condiciones climáticas que afectan negativamente una aplicación fitosanitaria son
múltiples. Viento sobre 15 km/h dispersa las gotas fuera del blanco, reduce la cobertura
foliar y genera riesgo de deriva hacia cultivos vecinos. Temperatura sobre 28°C aumenta la
evaporación de las gotas antes de que lleguen a la hoja en sistemas de aspersión.
Temperatura bajo 10°C reduce la actividad metabólica de los hongos e insectos,
disminuyendo la absorción y eficacia de los productos sistémicos. Lluvia en las horas
posteriores a la aplicación lava el producto antes de que sea absorbido, especialmente en
productos de contacto.
Los meteorólogos expertos de Globalmet incluyen en el servicio de monitoreo climático
agrícola un módulo de ventanas de aplicación fitosanitaria. Basado en el pronóstico
meteorológico agrícola de los próximos 5 días, el sistema identifica las ventanas horarias
que cumplen simultáneamente con los criterios de temperatura, humedad relativa, viento y
ausencia de lluvia próxima óptimos para cada tipo de producto y cultivo.
La estación meteorológica agrícola del predio entrega además el dato de velocidad y
dirección del viento en tiempo real, fundamental para definir la dirección de aplicación con
maquinaria de pulverización y evitar la deriva hacia zonas no tratadas o hacia cultivos
vecinos. En períodos de alta variabilidad de viento —mañanas calmadas que se
transforman en tardes ventosas— el monitoreo en tiempo real permite pausar la aplicación
cuando el viento supera el umbral de seguridad y retomarla cuando vuelve a condiciones
óptimas.
Un productor de uva de mesa en el Maule que ajustó su programa de aplicación de
fungicidas a las ventanas de condición óptima identificadas por Globalmet redujo de 12 a 9
las aplicaciones anuales de fungicida, manteniendo el mismo nivel de control sanitario
medido en porcentaje de fruta conforme en empaque. El ahorro en insumos y mano de obra
fue directo y cuantificable desde la primera temporada.
Aplicar cuando el clima lo permite no es ser pasivo. Es ser preciso.