Fertilización foliar clima ventana óptima

Fertilización foliar y clima: el momento exacto que maximiza la absorción y el dinero que se ahorra

La fertilización foliar —aplicar nutrientes directamente sobre las hojas— es una técnica
ampliamente usada en fruticultura de exportación para suplementar la nutrición en
momentos críticos del ciclo: después de heladas, en etapas de alta demanda de calcio o
boro durante el cuajado, en períodos de alta temperatura donde la absorción radicular es
deficiente. Bien aplicada, es una herramienta de alta eficacia y relativo bajo costo. Mal
programada respecto al clima, puede ser efectivamente dinero que se va con el primer
viento.


Las condiciones climáticas afectan la fertilización foliar de dos maneras. La primera es
obvia: si llueve poco después de la aplicación, el producto se lava y la eficacia cae. La
segunda es menos evidente pero igualmente importante: si la temperatura es demasiado
alta o demasiado baja, o si la humedad relativa está fuera del rango óptimo, la absorción del
estoma es deficiente y el nutriente no entra a la hoja aunque permanezca en su superficie.
El rango óptimo para la fertilización foliar en la mayoría de los frutales es temperatura entre
12°C y 22°C, humedad relativa entre 50% y 75%, y ausencia de viento fuerte que disperse
el producto fuera del follaje. Aplicar fuera de ese rango puede reducir la eficacia entre un
30% y un 60%.


Los meteorólogos expertos de Globalmet incluyen en el servicio de monitoreo climático
agrícola un módulo de ventanas de aplicación para fertilizantes y fitosanitarios. Basado en el
pronóstico meteorológico agrícola de los próximos 5 días, el sistema identifica las ventanas
horarias de temperatura, humedad y viento más favorables para cada tipo de aplicación,
tanto en términos de absorción como de ausencia de lluvia en las horas posteriores.


Un productor de palto en Quillota que aplicaba calcio foliar según un calendario fijo de cada
15 días comenzó a programar sus aplicaciones según las ventanas de condición óptima que
entregaba Globalmet. En la temporada siguiente, redujo el número de aplicaciones de 8 a 5
al año, manteniendo el mismo nivel de nutrición medido en análisis foliares. El ahorro en
insumos y mano de obra fue directo.


La estación agrometeorológica instalada en el predio entrega además el dato de humedad
relativa nocturna, que es crítico para definir si la aplicación al atardecer —que muchos
prefieren para aprovechar la temperatura más baja— tiene las condiciones de humedad
adecuadas para que el nutriente permanezca en forma activa en la hoja hasta que la planta
lo absorba en las primeras horas de la mañana siguiente.


Fertilizar con los datos del clima es fertilizar menos, mejor y más barato.

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