Clima arándano firmeza exportación

Arándano chileno: cómo la firmeza de la fruta depende del clima y no de la cosechadora

Entre septiembre de 2025 y enero de 2026, las exportaciones de arándano fresco chileno
crecieron 41% en valor y 32% en volumen respecto al mismo período del año anterior,
alcanzando US$374 millones FOB. Solo en noviembre de 2025, los retornos fueron 60%
superiores al año previo. El sector está viviendo un rebote claro después de temporadas
difíciles, impulsado en parte por el recambio varietal hacia genéticas premium.


Pero hay un factor que los números de exportación no capturan directamente y que los
compradores internacionales sí miden con precisión: la firmeza de la fruta. Y la firmeza se
construye en el huerto, con el clima, semana a semana. No en la planta de empaque.


El arándano es un fruto que, a diferencia de la cereza o la palta, no tiene una piel dura que
lo proteja del ambiente. Es turgente, delicado, y su estructura celular es directamente
sensible a la temperatura y la humedad del período de maduración. Cuando la temperatura
supera los 30°C durante la maduración —que en el Maule y Ñuble ocurre entre noviembre y
enero—, los frutos se ablandan, la firmeza cae por debajo de los umbrales de exportabilidad
y la vida útil post-cosecha se reduce a tal punto que la fruta puede no llegar en condiciones
aceptables a los mercados de destino.


Los meteorólogos expertos de Globalmet monitorean la temperatura en tiempo real durante
todo el período de maduración del arándano. Cuando el pronóstico meteorológico agrícola
anticipa días con temperaturas superiores a 28°C —el umbral de riesgo para la firmeza en
variedades premium—, el sistema emite una alerta que permite activar microaspersión o
nebulización para bajar la temperatura del dosel entre 2 y 4°C durante las horas de máximo
calor.


Esa reducción de temperatura tiene efectos cuantificables: mayor firmeza promedio de la
fruta, menor porcentaje de fruta no conforme en el packing, mejor evaluación en los
controles de calidad del importador. En un mercado donde la diferencia entre “fruta buena” y
“fruta muy buena” —las categorías que usa la industria— puede representar entre $0,30 y
$0,80 por kilo de diferencia en precio FOB, el impacto económico del monitoreo es directo y
medible.


La estación meteorológica agrícola de Globalmet también monitorea la amplitud térmica
nocturna —la diferencia entre la temperatura máxima del día y la mínima de la noche—, que
es la variable que más influye en el sabor del arándano. Una amplitud térmica alta genera
mayor acumulación de azúcares en el fruto y menor contenido de acidez, resultado que los
importadores asiáticos y europeos valoran con premios de precio.


En el recambio varietal que está viviendo la industria chilena del arándano, elegir qué
variedad plantar en qué sector del predio requiere conocer el microclima de ese sector con
precisión. Una estación agrometeorológica instalada durante 12 meses antes de la
plantación entrega ese dato con la resolución que ninguna fuente pública puede
proporcionar.

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