Ahorro energía riego inteligente agricultura
Ahorro de energía en agricultura: el impacto directo del monitoreo climático en la factura eléctrica
El costo de energía eléctrica es uno de los tres mayores gastos operativos en la mayoría de
los predios agrícolas con riego tecnificado, junto con la mano de obra y los insumos. En
periodos de alta demanda hídrica —verano en Chile, temporada seca en México— las
bombas de riego pueden funcionar entre 12 y 18 horas diarias. A tarifas industriales, ese
consumo representa una fracción significativa del costo operativo mensual.
Lo que muchos productores no calculan es cuánto de ese consumo es innecesario.
Cuando el riego se programa por calendario fijo —”bomba encendida lunes, miércoles y
viernes de 8 a 20 horas”— hay días en que esa bomba está entregando agua al campo
aunque la evapotranspiración sea baja, el suelo esté suficientemente húmedo o haya llovido
el día anterior. Cada hora de bomba innecesaria es energía desperdiciada. Y en un predio
de 80 hectáreas con sistema de bombeo de 75 kW, una hora de bomba innecesaria son
aproximadamente 75 kWh de energía, multiplicados por el costo de la tarifa.
Los meteorólogos expertos de Globalmet calculan la evapotranspiración diaria del cultivo
usando los datos en tiempo real de la estación meteorológica agrícola del predio. Con ese
dato, el sistema entrega la lámina de riego exactamente necesaria para reponer lo que el
cultivo perdió hacia la atmósfera ese día. No más, no menos. La bomba se enciende el
tiempo necesario para aplicar esa lámina y no un minuto más.
El ahorro energético documentado en predios que adoptan el riego por evapotranspiración
en lugar del riego por calendario es consistente: entre 15% y 30% de reducción en horas de
bombeo anuales. En un predio mediano de Chile con equipo de 75 kW que opera 120 días
al año, ese ahorro puede representar entre 3 y 6 millones de pesos chilenos anuales solo en
electricidad.
Además del horario de bombeo, el monitoreo climático agrícola de Globalmet optimiza el
momento del día en que se riega. Regar de noche —cuando la temperatura es baja, la
evapotranspiración es mínima y el viento suele estar en calma— es significativamente más
eficiente que regar al mediodía, cuando la evapotranspiración consume parte del agua
antes de que llegue a la zona radicular. El pronóstico horario de temperatura y viento que
entrega la estación agrometeorológica permite programar los turnos de bomba en las
ventanas de mayor eficiencia.
En Coquimbo, un proyecto de monitoreo del MIT analizó predios que instalaron sondas de
humedad de suelo conectadas a telemetría. Los datos mostraron que el suelo retenía más
agua de lo que se creía, permitiendo bajar la duración de cada riego sin dañar el cultivo. El
resultado fue menos energía gastada, menor uso de agua y producción estable.
El ahorro de energía no es un beneficio secundario del monitoreo climático. Es uno de los
retornos más constantes y medibles de la inversión.